domingo, 26 de junio de 2011

César Cuesta, Montañero



  El Sábado 18 de Junio mi amigo Cesar y un servidor subimos a la Maliciosa partiendo de la Barranca,desde la cumbre de la Malaciosa  pasamos por la Bola y terminamos bajando de nuevo a la Barranca por la Tubería, fue (para mí) un buen entreno, la subida a la Maliciosa increíble, en menos de 3 kilómetros  ascendimos 900 metros en vertical, una hora nos llevo, pero desde luego, Cesar, si no me hubiera esperado lo hubiera hecho en bastante menos.    Subiendo y cuanto más vertical, más paquete me vuelvo, debo darle las gracias por la paciencia demostrada.
  En los primeros 30’ de subida, tuvimos una charla interesantísima (los siguientes 30’, yo no estaba para hablar, respirar ya era un esfuerzo) hablamos sobre la espondilitis y como en los últimos, aproximadamente dos años, mi espondilitis ha remitido hasta el punto de hacerse tolerable y permitirme el milagro de entrenar, aunque tengo una Sacroilitis bilateral grado III-IV, una osteopatía de pubis (vamos que tengo la articulación pubiana hecha una ”S”,  afectadas muchas vertebras, acuñamientos en no recuerdo que vertebras y un largo sinfín de afectaciones Espondilíticas habituales en un Espondilítico de largo recorrido y de cómo mi PCR (Proteina C Reactiva) ha pasado de Veintimuchisimas (algunas veces ha estado en la treintena, pero de esos marcadores no tengo los datos en mi poder, aunque si los recuerdo) a 5, 6 de los penúltimos controles, en el último aunque ya me permitía entrenar marque un 10 como un sol, bueno he estado desde mediados de febrero hasta últimos de Abril con una crisis, que además no me dejaba entrenar. Parado, desanimado, con un miedo terrible ante el hecho de que no se me quitara el dolor agudo que sentía en mi cadera derecha y que no me permitía meterle ningún tipo de carga, las dos primeras semanas andar fue un problema.
    Durante el entreno aprendí muchas cosas sobre la montaña y del entorno por el que pasábamos, Cesar es un excelente montañero, pero sobre todo es una persona excepcional que está enamorado de la montaña (con el permiso de Esther) y lo vive y lo hace vivir a las personas que están con él, durante las dos horas que duro el entrenamiento fue eso mismo, un entrenamiento y un curso sobre la montaña, tuvimos la suerte de encontrarnos con una Víbora madrileña y de esta forma ya sé como son, pues solo las había visto en foto, yo desde luego ni la vi, pero Cesar tiene un sexto sentido en la montaña, continuamos ascendiendo mientras ella (la Víbora) se escondía entre las piedras del paisaje de alta montaña que ofrece y hace disfrutar la Maliciosa.

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